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domingo, 13 de julio de 2008

Cómo enterarse de que es domingo sin querer matarse (made in Zona Norte, gordo)


Es casi ridículo plantearlo. Cómo entrarse de que es domingo. El domingo, hoy, se cae como una especie de gelatina inmensa desde el cielo para aplastar todo, sin romperlo, siquiera lastimarlo, pero cubrirlo de acá hasta allá, de arriba a abajo, todo. Todos sabemos cuándo es domingo. Si no es así, por favor, comuníquenlo, quizás tienen la cura. Para esos afortunados, algunos tips domingueros:

  1. Las calles están distintas. Vacías de autos comunes. Llenas de autos desconocidos, groseros invasores que llegan a vivirle la casa, el asado, el jardín y otras boludeces a los sanisidrenses.
  2. Siempre hay sol. Un sol seco y enorme.
  3. La familia se presenta es su máximos estado de vida. Viven: no son un holograma maldito mandado por el hijo de Cristina y De Angeli; no. Tienen vida, y el domingo mucha. Hablan, increpan. Hasta se ríen. Y lo peor: exigen interacción.
  4. Se esparce, como una epidemia de esas que aparecen en las películas, una sequía sexual total. Nadie garcha. Quizás a la mañana, al mediodía. Difísilmente. Ver un par de testículos arrugados un domingo puede ser catastrófico.
  5. Se come a cualquier hora. Y es una boludez; una suerte "hay, hoy mando mis rutinas a la mierda y hago lo que quiero" y ante la plena libertad sobre la existencia ¿uno qué elie hacer primero? comer dos horas más tarde.
  6. Se come como un cerdo, debido a la epidemia nombrada en el punto 4.
  7. En el caso de los hombres: pajas a morir. Una cantidad devastadora, peligrosamente ejercitante de sacudidas de salchicha.
  8. Llegando la noche: todo el mundo está en msn. Como si ahí uno pudiese olvidarse de lo que es, creer disfrutar un poco del domingo, "charlando" con contactos, entrando al facebook y dejando toda nuestra depresión en manos, una vez más, de multinacionales.
  9. La tele está poseída por Dios: todo es animales, películas bobas, doblados chotos y política barata. Un embole.
  10. Uno puede llegar a escuchar esos temas que lo torturan uuuuna y otra vez; nada de descubrir nuevas músicas.
  11. No existen los amigos, las parejas ni nada que pueda sacarlo a uno de este pozo infernal.
  12. Amor general (todos en el fondo lo hacen) para con ese estado de bajón.

domingo, 27 de enero de 2008

Vacaciones de Casandra

Una muchacha de Córdoba nos envío un mail con esta foto y un texto acerca de sus vacaciones en la costa Atlántica.

Ya soy grande; a pesar de la foto, paso desde hace poco los veinte años. Tendría que tener vergüenza ante algunos de los bioy, los más -que en realidad son menos o peor- politizados, para decir que me fui y estoy de vacaciones. Que estoy en Valeria del Mar. Sin hacer nada, ni siquiera metiéndome en el mar. Es más, sin ganas de estar. Supongo que es porque me da fiaca mentir, empezar toda una historia nueva, construir una arquitectura apócrifa alrededor de mi vida hueca como un Kinder. En Córdoba ya ni siquiera me resulta natural: mi vida es de mentira.

Disfruto de ver el mar a la tarde, únicamente... cuando ya no están las familias enteras en la orilla. Sólo algunas en las carpas, tomando mate y comiendo bizcochos, pero yo voy adonde las carpas no llegan. Veo desde una colina de arena tibia una orilla verdosa, muy grande (Arlt no podría haber escrito semejante tontera de clase media), y un grupo de pre-púberes con síndrome de Down a punto de meterse con un guía.

En el departamento, no tan lejos de la playa, escucho un único cassette que tengo. Después todo radio. Escribo en un cuaderno Gloria cosas que son nada: alguna vez escuché a Abelardo Castillo decir: "Uno al comienzo escribe bobadas 'hoy estoy triste...' o cosas así, pero luego, en un momento de maduración, uno necesita escribir ficción..." Bueno, a mí no me llegó ese momento de maduración y creo que no llegará. Respeto a Castillo, pero creo que no es maduración eso de lo que habla: es el impulso del escritor, que evidentemente no tengo.

A la noche se escuchan las voces de los y las jóvenes que se van a Pinamar, a bailar, tomar, besarse, enamorarse, aburrirse, lamentarse, acordarse de algún pariente que sufre, o simplemente matar el tiempo en Ku. Creo que es Ku el boliche. Yo comparto un faso con un pibe que conocí en una rotisería donde compramos; cojemos, miramos la noche por la ventana hasta que se aburre y se va.

Les contaste un cuento sabiéndolo contar / y creyeron que tu alma andaba mal / La mediocridad para algunos es normal / la locura es poder ver más allá

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Nuevo integrante / Encuesta: ¿les llegó la angustia?

Un joven escritor, famoso en un círculo cerrado de lectores debido a su necrofílico libro de cuentos cortos, titulado "Pequeño programa por una literatura extensa y agobiante", de identidad anónima (¿qué importa, al fin de cuentas, un nombre? si después de todo nadie lo sabe... o escribimos blogs con (p)seudónimos), se ha unido a los bioy. Y escribe:

No hago, como hacen algunos acá, en este blog, escribir y reescribir y rereleer y tratar de que las cosas salgan prolijas y dentro de lo que se pueda, entendibles. No hablo en plural. Mis ojos casi como si no fuesen míos se pierden en el monitor cada noche de mi vida; los sábados con más fuerza (y triste). No entiendo, quizás, en un arrebato de odio, cómo pueden objetivar la realidad a partir de estos posteos. Lo único que puedo pensar, que me revuelve la sangre y me sacude con arcadas, es lo que pierdo cada segundo acá sentado. Acá parado, mirando por la ventana cómo sigue la noche; caminando de ida a donde sea... sin nada que perder, pero sin nada que ganar. No soy un Roquentin; no soy Remo; no soy más alguien que yo. No estoy vacío, ni absurdido, ni anestesiado, ni tengo náusea; nada fuera de lo normal. Y sin embargo son los fines de semana que me muero en la silla de madera -ya está todo terminado... ¿para qué seguir?- para ver una y otra vez los sitios de diarios culturales, los blogs de desconocidos, las páginas frías, los videos, las filipinas, o cualquier cosa que aparezca tras esta pantalla. Me reconozco envuelto como una hormiga podrida, a punto de ser comida por una araña, junto al teclado. Los amigos ficticios, el sexo bisexual, los cigarrillos mojados, las cucarachas que salen de la tierra, el amor reventado como un plato contra el piso.... todo lo que me rodea se desperdicia: no lo vivo. Y al fin del día, una amargura inmensa, enorme, que me arrastra hasta el fondo del agotamiento. Agotamiento que, por supuesto, no me deja dormir.

No es que haga sesión acá. Es la vida de un blogger que se une a este grupo de personajes que cada tanto escriben algo divertido, o interesante, o que simplemente (y claro, esto es lo fundamental cuando termina el día) me excita. Espero ser el único voyeur de blogs tan deprimente (al respecto de la encuesta).

sábado, 24 de noviembre de 2007

¡Noooo! ¡Es sábado y tenemos sólo cinco minutos!

Porque -les contamos rápido ya que disponemos sólamente de cinco minutos mugrientos (¿¡Qué pretenden con cinco minutos para escribir!?)- hoy es sábado y vamos a salir a la noche y después, suponemos, de un breve lapso de tiempo, arrancaremos con algo para tomar -tomar, tomar... ¿tomar? que palabra asquerosa-, empezamos a mirar raro nosotras, desconfiar de ellos que miran como muertos de sangre; nosotros empezamos a mirar raro, queremos degustar a casi toda muchacha (porque son princesas de la oscuridad, niñas del hermoso mal) que se atraviea por nuestro vano y pueril camino es sábado. sábado.. sábado sábado sábadosábadosábadosábado sábadosábadsábaábadosbadosáb y todavía nos queda un minuto reloj para decir que si no nos morimos (porque hoy, porque sea sábado nosotros NO hacemos diferencia entre las noches de la semana y las de los fines de semana) como queremos hacerlo cada mañana que el tormento de la realidad nos despierta, vamos a intentarlo como cada sábado, con las drogas, las gente, los muchachos que dicen estudiar poesía pero no la citan, y así a nosotras nos atraen más; y los vemos complejos pero ellos rehusan del término y de hecho detestan a los hombres y hasta a las mujeres complejas, y eso nos atrae más; y nosotros, que miramos a la mujer de cabellos rubios, casi plateados, con sus melodías populares, de plata y de lujo con la misma poética que a las poetas que se visten sin plata ni lujo pero que atraen por los jeans desajustados, sus ojos de carne, la droga que comparten

vivimos


sin


miedoquenosconsuma


porfavor


porfavor


no crean que eso (NO CREAS -esto no es una apelación al lector, por favor- QUE ESO NO ES CAER) no es caer y se pasó el tiempo y ¡al diablo!

sábado 24/11/07 (23:45 - 23:50)